lunes, 29 de octubre de 2018

Tenemos que hablar sobre Jalogüín


Está por terminar octubre, así que tenemos que hablar sobre Jalogüín.

Es una fecha tradicional estadounidense donde se acostumbran los disfraces, los confites y las fiestas. Tiene símbolos muy marcados como la calabaza con la candela dentro, las brujas en escoba voladora y los gatos negros, los colores naranja, morado y negro. No es un día feriado, pero parece que les encanta a los gringos. ¿A los ticos también?

En nuestro país he visto como viene creciendo la celebración del Jalogüín en los centros comerciales, sobre todo en el área metropolitana, la publicidad de ciertos refrescos y galletas o restaurantes se dirige a jóvenes o niños con los símbolos de la festividad y los disfraces aparecen en las vitrinas de todo tipo de negocios: tilicheras de chinos, tiendas de ropa americana o erótica y grandes almacenes como El Rey o Pequeño Mundo sacan a la venta sus máscaras de plástico. 

Empecemos por explicar de qué se trata todo esto. Dice la gran madre enciclopédica (Wikipedia) que el Halloween tiene su origen en una celebración del fin del verano que los celtas iniciaron y luego los irlandeses trajeron a Estados Unidos, la palabra viene de la unión de dos raíces que se traducen más o menos como la víspera del día de los santos. Se supone que la fecha acerca a los espíritus (buenos y malos) al mundo de los vivos y el uso de máscaras aleja a los malignos de los vivos y colocar candelas en la calabaza cerca de la ventana, los ahuyenta de las casas. 

No es coincidencia que se encuentre junto a las celebraciones católicas del Todos los Santos (1 de noviembre) y Fieles Difuntos (2 de noviembre), pues estas fueron movidas de las fechas originales de mayo para tratar de cristianizar la fiesta pagana, con lo cual, tenemos hoy una celebración sincrética. 

Pensé en primera instancia que eso explica por qué en México se celebra el día de muertos con tanto énfasis en el regreso de los antepasados a los altares a comer las ofrendas que sus familiares vivos les dejan, pero resulta que tiene su origen en las tradiciones mexicas precolombinas y se fusionó con las festividades católicas. ¡Demasiadas coincidencias!

Para acabar con la historia, el cine de terror de los 70s y 80s ayudó a popularizar la manera gringa de celebrar el Jalogüín, con lo cual resulta lo que vemos en nuestros días. 

Lo que nos debe detener a reflexionar es la razón para que nosotros, los costarricenses, estemos envueltos en este rollo. La respuesta es la misma que encontré para los adornos de Navidad: el comercio. Todo evento que pueda generar ganancias debe ser explotado, publicitado y anunciado en medios, muchos bares hacen sus fiestas con concursos de disfraces (que hay que comprar, hacer o alquilar), adquirir una entrada, comprar una bebida o llevar a los niños a que les pinten la cara de calaca genera una ganancia para ellos. Rescato que los más pequeños se ven felices con sus disfraces y comiendo confites, pero eso lo hacen durante el día del niño y de la niña con mejor intención, ahí no predomina el motivo de los muertos, las brujas o los monstruos, sino la ilusión de un mejor futuro.

Aparte del asunto económico, el tema cultural se ha visto abordado desde otra perspectiva: ¿De qué manera se asustaba a los ticos antes? ¡Ah!, ¡sí! con las leyendas costarricenses y, por supuesto, las mascaradas, por lo que desde 1997 se establece el 31 de octubre como Día Nacional de la Mascarada Costarricense. No siento que alcance la visibilización esperada, pues no es un artículo comercializable, ¿se imaginan comprando una gigantona o un diablillo para tener en sus casas? Los artesanos de Barva y otras comunidades las elaboran con técnicas manuales, tradicionales y un tanto pausadas, por lo que es más fácil ponerse una careta de plástico y bailar reggaetón que bailar con eso encima al ritmo de la cimarrona. Por cierto, los barveños les dicen muñecos, según me dijo mi amiga Gaby. 
  
Creo que en nuestros días es cada vez más difícil conservar lo propio y rechazar lo externo o extranjero, vivimos en la era globalizada, el cine, la publicidad, las redes sociales han impulsado el intercambio cultural y Costa Rica es susceptible a la influencia gringa, lo sabemos desde inicio del siglo XX, no lo estoy inventando, pero antes de caer en el mercantilismo que tanto amenaza con difuminar nuestro auténtico ser, pensemos un poquito, no sugiero que rechacemos todo lo foráneo, sino que invito a la reflexión sobre el mensaje que se transmite a través de nuestros actos y festividades.

Y ahora, ¡feliz fiesta pagana!

miércoles, 3 de octubre de 2018

¿Cómo que ya es Navidad?

Iba pasando yo, muy fresca por la calle en Aguas Zarcas de San Carlos a la mitad de setiembre cuando, de repente, ¡VI UNA TIENDA LLENA DE ADORNOS DE NAVIDAD!

No pude contener mi indignación, porque apenas habían pasado los desfiles patrios (tan deslucidos por la huelga) cuando ya nos están alentando a comprar lluvias, luces y muñecos de nieve, por lo cual escribí un tuit al respecto, a lo que me respondieron que en San José, eso ya era común. Lo pude comprobar en mi última vuelta a Chepe, pasé por Universal, "La tienda oficial de la Navidad" como ella se autodenomina y estaba repleta de todo lo mismo que se vende en las otras, pero a precio ridículamente alto, imposible para la plebe.

Todo lo anterior me hace reflexionar sobre varios aspectos, primero, el calendario tiene como feriados varios días entre setiembre y diciembre, pero ninguno altamente comercial: pasada la compra del farol, el chonete, los adornos de cartón con colores patrios, siguen el Día de las Culturas en octubre que se limita a actos cívicos escolares y a los días religiosos de los santos y difuntos en noviembre, después sigue Navidad, por lo que los comercios apuestan por las compras tempranas de regalos o rematar sus ornamentos navideños de la temporada pasada que llevan nueve meses en la bodega antes de exhibir lo nuevo... bueno, eso era antes, ahora muestran lo nuevo y lo bonito desde mucho tiempo antes para incentivar nuestro consumo, tal vez sienten que una vez que inicie la crisis, las series no van a ser una necesidad.

Segundo, ¿han visto que la mayoría de los adornos navideños están hechos de plástico? Esto es alarmante, existen tantos esfuerzos por reducir el uso de ese material y nos vamos pollo cuando tiene forma de Santa, de angelito o de niño Jesús, llenamos nuestras casas con guirnaldas de pelos verdes de plástico, árboles de navidad artificiales, igualmente plásticos, con sus adornos de plástico, sus luces con bases de plástico y etc, etc, etc. Saldría muy caro comprarlos de otro material, claro, pero pensemos que, en principio, poner un árbol de ciprés o pino dentro de la casa simbolizaba mantener la vida y el verdor aun cuando afuera el invierno le quitara las hojas a las demás plantas, lo cual se heredó del rito pagano al cristianismo, pero con el mismo mensaje: dentro de la casa hay esperanza de que la vida renacerá. ¿cómo se renace del árbol plástico? No se puede. Prefiramos materiales alternativos, sí hay oferta de ellos, es cuestión de escoger bien.

Tercer aspecto. Hagamos memoria, la celebración navideña es religiosa, situada en Belén de Judá hace más de 2000 años, desiertos de arena, camellos, pueblos de casas de piedra y barro, y seguimos consumiendo adornos con nieve, Santa Claus, renos, duendes, muñecos de nieve y otras cosas que corresponden al invierno gringo; el color rojo y blanco del traje de Santa fue idea de Coca Cola y ahora es casi uniforme oficial de la fecha. Al menos yo, de unos años para acá trato de evitar esas figuras, cuesta un montón, pero la creatividad es valiosa en ese aspecto: pastoras, angelitos, piñas, colores dorado y plateado, todo lo que tenga escarcha me funciona de alternativa. 

Cuarto y último, muchas personas se ven afectadas por la ansiedad, que aumenta con estas fechas de fin de año, saben que viene el aguinaldo, se sienten obligados a comprar regalos y sus niños comienzan a pedir el suyo desde setiembre porque ya lo vieron exhibido en las tiendas, no les pasa a todos, pero habrá quienes se sientan afectados por la presión de adquirir tiliches con tiempo, recordemos que vivimos en un mundo capitalista, donde vale lo que tenemos y lo que podemos (o no) adquirir. 

Para agregar un dato al punto anterior, vi un anuncio de la Caja del Seguro advirtiendo que no debemos comer tamales navideños desde ahora, con un toque de humor nos sugiere que, si compramos tamalitos desde setiembre, quienes van a estar como para chicharrones en diciembre, seremos nosotros, no los chanchos y en este punto creo que tienen razón, hay muchas señoras que se sienten en el espíritu navideño prematuro, por culpa de esas tiendas, que comienzan a cocinar y vender ese manjar de temporada, así se ganan la platica y nosotros los kilitos.


Ojalá esta breve lectura lo haga pensar sobre a lo que hemos llegado en cuanto a la dinámica comercial navideña, y si no, al menos ya pudo variar los temas que llenan de sus redes sociales. Ya saben, sigan la dieta mientras puedan y ahorren, que de fijo lo van a necesitar más adelante. 




viernes, 24 de agosto de 2018

La prostitución de las palabras

El lenguaje es, quizá, una de las cualidades más apreciadas de la humanidad. A través de ella se desarrolló el pensamiento racional, evolucionó en muchísimas lenguas y, claro, la comunicación humana se basa en él. Las corrientes modernas de la lingüística dictan que el uso hace la norma y esa es la razón por la que ahora cualquier cosa está bien dicha, o bien decida, como guste el hablante.

Me puedo extender en detalles como este porque mi especialidad es la lengua castellana, pero el blog es para hablar de todo y de nada, así que me voy a detener en lo que llamo "la prostitución de las palabras". 

Veamos, el uso y el abuso son distintos, creo que nos hemos abusado de ciertas palabras, aun cuando no corresponden a su respectivo significado, me refiero a los vocablos que de repente se ponen de moda, al punto de que se gastan y aburren en pocos meses, sea porque denominan un objeto que también se puso de moda o porque llega a equivocarse su sentido. Pongamos un ejemplo:

Desde hace ya varios años, con el aumento de las enfermedades causadas por la mala alimentación, muchas de las marcas de comida procesada se vieron en la obligación de modificar las cantidades de azúcar y grasa de sus productos, de ahí nace la comida "light": mantequilla light, natillas light, té frío light, galletas light, Coca Cola light, cerveza light (que está reducida en alcohol, no creo que logren que se metabolice en menos cantidad de azúcares), pero en fin, todos estos alimentos llegaron a un mercado deseoso de volverse flaco y saludable sin esfuerzo, por lo que se vende usualmente más caro. El asunto lingüístico es que existe la palabra "liviano" que aplica para el caso y se está usando más en español de un tiempo para acá porque nos acostumbramos a verlo en inglés y tal vez ya no se vende tanto o se usa también la forma "lite", que es más un asunto de moda que de salud alimenticia. 

El asunto se repite con “Libre de colesterol”, aunque se trate de productos vegetales que por definición no tienen colesterol, o la etiqueta "Gluten Free", porque ahora resulta que el gluten es venenoso y todos los no celiacos TENEMOS que expulsar ese villano de nuestra dieta. ¿Se me olvida alguna otra?

Aquí van unos más: la tecnología de alta definición llegó a revolucionar los aparatos electrónicos porque mejoraron notablemente las imágenes, está de más decir que se refiere SOLO  a las imágenes, pero ahora cualquier objeto se le puede agregar el HD o hasta "ultra HD" para que parezca de alta gama, tal como mi botella de agua que reza: "AQUA NANO HD"... o sea ¿tengo agua de alta definición? ¿cómo es eso posible? Lo anterior me da pie para incluir a las palabras usadas por todos sin cuidado ni amor el "nano" solo para dar la impresión de que es un moderno y compacto.


Pasemos al que más común se volvió RECICLAJE. En Costa Rica, país que se dice ecológico llevamos años tratando de enseñar en escuelas y colegios la cultura del reciclaje: ponemos contenedores rotulados, de colores, con dibujos, con empaques pegados por fuera a manera de ejemplo y todavía cuesta que la gente coloque el empaque donde corresponde. Pues bien, fallamos desde la primera etapa, y para sumar, decimos reciclar cuando reutilizamos la botella, la bolsa del supermercado o las hojas con una cara en blanco, explico: volver a usar es reutilizar, mientras que reciclar implica que el objeto vuelve a ser materia prima en una cadena de producción de un nuevo artefacto.

Quiero terminar intercediendo por todas aquellas porecitas palabras de las que todo mundo abusa, piensen si significa lo se dice en la etiqueta, caja o empaque o está usted contribuyendo con su desgaste y prostitución. Si llegó a leer hasta aquí ¡felicidades! tuvo tiempo para una hoja de salud pública lingüística, si es que eso existe...


domingo, 12 de agosto de 2018

El reggaetón nuestro de cada día

Mansiones lujosas, licores caros, mujeres con todo afuera bailando sugestivamente, joyas excesivas, carros deportivos, puros de ¿tabaco? (sí claro, qué inocente, Silvia). Ponga todos los ingredientes en una licuadora y el ruido tan tan tan, pum pum pum que sale del aparato de cocina sonará a reggaetón.

Cuando empezaron los 2000 sonaron los primeros temas de este género urbano, recuerdo que para algunas personas era una completa vergüenza admitir que les gustaba el "perreo intenso".  Admitámoslo, la novedad lo volvía "atractivo", la fórmula del éxito se atribuye a lo pegajoso del ritmillo y la particularidad de las letras...uy no, empecemos por referirnos a esas letras:

Siempre se refieren al sexo, ¡siempre!, hablan de mujeres cosificadas que solo existen para complacer los deseos sexuales de los hombres. Todavía no entiendo cómo es que las chicas escuchan y disfrutan el reggaetón si las están tratando como objetos sexuales. No sé si me repugna más escucharlo o ver parejillas de pubertos bailar restregándose el uno contra el otro.

Otro aspecto que se suma a mi desagrado es la forma en la que hablan (o cantan, para ser más precisa), exageran el acento caribeño que caracteriza al español de la región, y aunque soy acérrima defensora de la identidad lingüística, creo que se pasan con el “mi helmano, defendamos el génelo ulbano porque somos del barrio”. Muchos de los grandes artistas salieron de lugares muy pobres donde se habla así en la calle, nada más que insisten en parecer humildes aún cuando ya tienen aviones privados producto de las grandes ganancias que generan a sus disqueras y una decena de bling bling colgadas del cuello. Y ni qué decir de las alteraciones al léxico, a la gramática y la concordancia, todas ellas sacrificadas sin remordimiento con el fin de que rime: “Sube la mano pa arriba…” pues ¿pa dónde más la va a subir, si no es pa arriba? Del bilingüismo no voy a alegar, porque es común la influencia del inglés en Puerto Rica y cubanos de Miami.

Mi amigo José me pasó una imagen que dice “Más de dos errores ortográficos en un párrafo ya es reggaetón”, pues bueno, al respecto quiero agregar que he visto hasta tres errores en una palabra de cuatro letras en algunos escritos de mis estudiantes y creo que saber que los consideran como los artistas les causaría un gusto, entonces no creo que se merezcan tal título. Todavía estoy en camino de enderezar esos entuertos.

Para esta década el dichoso género musical se ha extendido hasta las más lejanas regiones del mundo y cautivó al público joven, convirtiéndose en un producto de mercado súper vendido. La situación llevó a que muchos artistas que cantaban cualquier otro ritmo grabaran reggaetón para sonar en las radios, hagamos una lista:
Enrique Iglesias,
Chayanne,
Shakira,
Ricky Martin,
Carlos Vives,
Luis Fonsi,
Thalía,
Fonseca,
Elvis Crespo, entre otros. 
¿Qué pasó con sus baladas, pop y vallenato? No son tan atractivas parece...lo que suena es lo que vende, pobres, ellos necesitan comer también.

Pues bien, ahora para evitar escuchar dicha música hay que ser creativa y esquiva: yo paso las 12 emisoras grabadas en la radio de mi carro para buscar una que me ofrezca alternativa, por ello solo oigo pop y rock en inglés. 
(you know: “One Kiss and all it takes, /fallin’ in love with me/ possibilities…”)
Otra cosa que abandoné fue el gusto por hacer Zumba por lo cansón del tiquitín tiquitán de la música que escogen los instructores para mover la cadera como esas chicas de los videos de reggaetón. ¡Me niego, me niego!!

Mi esperanza es la siguiente: decían que el disco nunca iba a morir… pasó de moda; decían que el reggae nunca moriría…fue reemplazado; el reggaetón morirá, algún día, no se cómo ni cuándo, pero lo olvidaremos, buscaremos otro ritmo musical de consumo de cada día, porque no solo de reggaetón vive el hombre…por el bien de las chicas que no les gustan mayores ni todas las demás.  

miércoles, 18 de julio de 2018

Twitter: la red social más agresiva

Twitter es para mí una red social muy interesante desde el punto de vista lingüístico: se puede analizar una discusión seria en intervenciones de 140 caracteres; aquí hay que utilizar todos los recursos del lenguaje para expresarse con claridad y precisión, cambiar a verbos contractos en futuro, evitar la voz pasiva, reducir los adjetivos al mínimo, evitar esas exageradas formas de cortesía que caracterizan al tico para que quepa en el cuadrito de texto la idea inicial.

Aún con esas restricciones se puede denunciar abusos, compartir mensajes humanitarios, criticar, analizar un problema, intercambiar puntos de vista contrarios sobre política, legislación, deportes y creencias.

No obstante, he reflexionado a lo largo de la campaña política, que recién encendió ardidas discusiones sobre temas que muchos se tenía calladitos, ¿por qué la gente en Twitter convive de manera tan agresiva? Quiero detenerme a contestar esta pregunta en los siguientes párrafos, pero antes, me gustaría agregar que después de las elecciones sentí que se bajaron los humos...nada más que se volvieron a encender las antorchas para quemar brujas con el asunto de lo que llaman "identidad de género", concepto que aún nadie sabe definir, porque se lo inventaron sobre la marcha; sobre los programas de estudio para la afectividad y sexualidad en secundaria del MEP, sobre el fútbol, sobre el desfile del orgullo gay y más recientemente sobre la legalización del aborto, primero en Argentina y luego lo leí de promotores y detractores costarricenses.

Yo, con puro interés filológico, me gusta leer las réplicas que muchos hacen a partir de un comentario polémico, digamos que es un tipo de voyerismo lingüístico, ¡me fascina ver el pleito desde la barrera!

Un proceso común que encontré es más o menos así:
-Alguien publica una opinión sobre un tema tabú.
-Un contrario le contesta molesto.
-Algún tercero se siente aludido y agrega algo que ofende a alguno de los primeros.
-Ahí es cuando comienzan los insultos, se revisan la descripción del perfil para luego juzgarse a partir de falacias ad hominem: "qué se puede esperar de un tal por cual como usted", "lo dice un playo" "qué esperaban de un machista como usted"... ¡No estoy inventado, todo eso lo he leído!

Y es que los costarricenses tenemos fama de vivir bajo una doble moral: decimos que somos bueniticos, santicos, amiguitos pero apenas aparece una persona que piensa diferente nos escudamos tras un monitor para decirle por qué está equivocado, ¡para eso usan muchos el Twitter! 

Claro, que este comportamiento tiene un fundamento sociológico, muy arraigado a las costumbres costarricenses (que por ser costumbres no siempre son buenas), pero de eso conversamos en otra ocasión. Tampoco quiero que todo usuario de la red social se sienta que dentro de este saco, he visto personas tan elocuentes como la doctora @Maluavi o @leogarnier que tienen una gran paz para contestarle a los que les dicen hasta que se van a quemar en el infierno.

Consulté a algunos amigos si les parecía agresivo el ambiente del pajarito azul, me dieron aportes muy interesantes, lo calificaron de "soberbio"o de que "se quiere aparentar perfección". Concuerdan estas opiniones en que existe una necesidad de mostrar un lado "correcto" (el mío, por supuesto) y un lado "equivocado" (el del otro), a partir de esto Tzvetan Todorov desarrolló teorías muy interesantes sobre la manera en que vemos a los demás y que, según él, desencadenó el sentimiento nacionalista y una serie de barbaries, como la esclavitud, la discriminación, la segregación racial y la xenofobia, podemos sumar hoy la homofobia y la transfobia, si nos permite el filósofo búlgaro-francés.

De todo esto me queda decir que Twitter sigue siendo mi red social favorita, nunca se sabe lo que va a aparecer ahí, qué cuento chino o qué noticia interesante, o lo que más me gusta, qué pleito entre opositores me dará más material para confirmar que los seres humanos necesitan el conflicto como una dimensión de la convivencia (virtual).

Espero algún comentario, así que plis, aporten. ¡Nos leemos!

viernes, 6 de julio de 2018

La nostalgia por los 90s

Desocupado lector, creo que esta entrada le caerá mejor si usted anda por sobre los 30 años. Aunque uno nunca sabe, hay gente que se mantiene al día con la Historia. 

Mientras escucho a las Spice Girls cantar "If you wanna be my lover..." me llegan de golpe un montón de recuerdos de la infancia, por ejemplo que adoraba esta canción, por esos tiempos no tenía idea qué decía, era monolingüe en ese momento. 

Todo pasado fue mejor, dice un dicho, creo que se relaciona con el hecho de que recordar, en especial la infancia, puede ser satisfactorio para muchos. Los años noventa estuvieron colmados de incertidumbre: ¿qué va a pasar con la fecha de las computadoras cuando acabe la década?, ¿se va a acabar el mundo?, ¿qué es el Chupacabras?, ¿cuánto me dura un tarro de Plastigel?

Las respuestas llegaron con el tiempo, pero el miedo al cambio estuvo conmigo y mi generación por ese bicho chupa sangre; claro, que al estar creciendo no nos preocupábamos demasiado por esos asuntos, sino por otros, por la música de moda por ejemplo: Korn, Limp Bizkit, Backstreet Boys, las primeras de Britney, incluso un grupo de guapos venezolanos que escogieron el peor nombre del mundo: UFF, sí, se llamaban U-F-F. (los amaba...) 

La televisión por cable no estaba disponible, entonces había que ver fábulas repetidas: Sailor Moon, Los caballeros del Zodiaco, los Motorratones de Marte, El mundo de Bobby. Tampoco pasábamos mucho tiempo frente al televisor -hablo en plural, mis sobrinas y yo, con ellas dos crecí- porque la vida de pueblo, al menos para mí, estuvo fantástica, crecí sin usar zapatos, en una bici toda torcida, siempre anduve despeinada, llena de tierra y no me quitaba mi ropa favorita, todo esto causó que tenga unas defensas de campeona y cero alergias. 

No sé si todo pasado sea mejor o no, depende de lo que haya vivido cada uno, los 90s guardan un lugar especial para mí, hoy lo veo con mucho mejor perspectiva, ya no siento ese deseo pueril de "quiero ser grande" o "ya quiero crecer", de hecho, este año cumplí 30 y mis congéneres de 1988 están preparando (al igual que lo hice yo) una celebración para amortiguar el hecho de que nos estamos poniendo viejos, pero hay que tener buen ánimo, nuestra vida está por conocer una década en la que se dice que sí se comienza a vivir. 

miércoles, 27 de junio de 2018

Ensayo sobre los ensayos

Dentro de las tareas que tengo como docente está la de leer lo que escriben mis estudiantes; he encontrado en esos escritos artistas tímidos, poetas entusiastas, adolescentes deprimidos, pequeños adultos, fanáticos de izquierda (aunque no entiendan muy bien qué implica eso), personas críticas y hasta chiquillos ingenuos. Lo cierto es que puedo conocerlos mejor a partir de lo que escriben que de lo que me cuentan. Lo anterior no significa que los juzgue o los etiquete, al contrario, admiro a quienes tienen el valor de expresarse y valoro la confianza que implica ser leído. 

Escribir un ensayo no siempre es fácil, deben entender qué es para empezar, bueno, no hay un molde definido o una receta, hay que buscar algunos modelos y leerlos, enriquecerlo con figuras literarias y evaluarlo a la luz de la pregunta ¿estoy siendo crítico y coherente? El resto es elección de estilo.

La diversidad del ser humano es infinita, cada persona tiene una visión de mundo única a partir de varios aspectos, su crianza, por ejemplo, su orientación, sus sueños y profesión. Los aspectos que nos unen son admirables, solo que a veces nos empeñamos en señalar a lo diferente como malo, reprochable o despreciable, no debemos nunca olvidar que si queremos una mejor sociedad, debe haber espacio para todos en ella, sin importar nuestras particularidades. 

Hace unas semanas asigné a mis estudiantes del Colegio Científico elaborar un ensayo a partir de una experiencia, una gira de Religión a la institución llamada Manos Abiertas que atienden personas con reto cognitivo (decir discapacidad mental ya no es aceptado). 

El edificio es hermoso, las historias, desgarradoras. Al escuchar a la monja narrarnos algunas, veía la cara de mis chiquillos: unos impávidos, inmóviles, otros asombrados, algunos más sensibles, casi llorando, el silencio anunció que había cambiado algo en ellos. 

Lo que siguió fue un verdadero choque con la realidad, eso que llaman un cambio de paradigma, porque a todos ellos les correspondió jugar o bailar con los adultos internados, adultos con capacidad mental de niños. El ejercicio fue un éxito, lo pude sentir más cuando leí sus producciones que cuando los acompañé en una partida de dominó. 

Lo anterior me hace reflexionar acerca de lo relevante que es enseñar fuera del aula, lejos de la teoría y más cerca de la experiencia, las personas recordamos aquello que fue importante, no aquello que representó una nota en específico y de todo eso, salieron maravillosos ensayos, unos más técnicos que otros, unos más narrativos que el resto, algunos más fríos que los demás, tan emocionales. 

Nuevamente la diversidad se hace presente, cada uno es especial y tiene su manera de expresarse, de compartir o de vivir. Ojalá en el futuro tenga el placer de leerlos de nuevo; en esta ocasión quiero respetar el tamaño que yo misma solicité, así que me detengo acá. Nos leemos después.



¿Cómo es la vida sin Facebook?

Todas las cosas cambian y evolucionan, quienes somos migrantes digitales conocimos el "boom" de las redes sociales en nuestra adolescencia, porque en la niñez teníamos Tamagotchis y Poli Station a lo sumo, el resto era bicicleta y jugar escondido. 

Luego llegaron los teléfonos celulares "ladrillo", yo compré el primero cuando entré a la universidad en el 2008 y me duró hasta que me encontré un teléfono inteligente abandonado en un cajero automático, con él conocí las redes sociales. 

Recuerdo que me resistí unos años a abrir un perfil de Facebook, me sentía muy "cool" diciendo que no lo necesitaba...luego caí en sus garras. Dentro de la plataforma me pareció curioso cómo se comportaba la gente, conocí detalle de la vida de los demás que, francamente, no me interesaba, pero bueno, eran "mis amigos".

Resumo la evolución de Facebook: la gente joven tenía sus perfiles, luego se formaron grandes comunidades de personas adultas, páginas de ventas y negocios, producción de cadenas de oración, de memes y afines; a continuación la queja de mis estudiantes cuando sus padres empezaron a usar la red social y trataban de volverse amigos de sus hijos, a quienes no les cabía en la cabeza como esas dos categorías podía congeniar. Por último, noté que la totalidad (claro que estoy exagerando) de mi pequeño pueblo veneciano, los compañeros de la U, los excompañeros del cole ¡todos! estaban en Facebook. Se volvió abrumador. 

Cuestionaba por entonces cómo se supone que deba tener en una misma plataforma relación virtual con gente que conocía mi nombre  y apenas sabía que me había visto en algún lado; peor aun, sentir el compromiso de aceptar a alguien del pueblo, porque aunque mi vida no le importa, en Facebook sí debo tenerlo como amigo, para que la próxima vez que me cruce con él en la calle no me reclame el desplante (actitud muy de pueblo). 

Y es que Facebook ya no tiene filtro, cualquiera que posea acceso a Internet, que en Costa Rica es mucha gente, puede tener su perfil y ese aparato, esclavo del satélites y redes complejísimas, sabe quiénes más están en su misma aula, en su cuadra, en su lugar de trabajo, en su iglesia, etc, etc, y le sugiere que se unan por siempre y para siempre en una relación de foto, estado, video e historia. 

El último punto que me ayudó a convencerme de que no quería estar en ese arroz con mango fue mi profesión. Soy docente de secundaria, no quiero tener a mis estudiantes con la posibilidad de acosarme en el chat o ver sus fotos apretando, o bien, en el sentido contrario, no deseo que vean mis fotos en la playa o en Navidad con mi familia con la copa llena de tinto. ¡¡Necesito mi vida privada!!

Cerré Facebook hace bastantes años y, gente, en serio, ¡¡no hace falta!! No pasa nada malo, ni se pierden del contacto de la gente...a menos de que la única relación que tenga con la gente sea en el celular... Si sienten dudas, pueden probar otras redes sociales, Twitter, Finsta, Instagram, todas igual de populares pero con enfoques diferentes, sean fotos, discusiones o compartir su estado actual.

Un plus de todo esto, es que he espantado a más de un "pretendiente" porque hasta eso cambió en nuestros tiempos; la estrategia de ligar sigue los pasos solicitud de amistad en FB, hablar por el FB messenger, conversación por whatsapp y ligue en persona. Como conmigo así no sirve, chao problema. 

Yo invito a algunos valientes a que hagan la prueba, si se arrepienten la vuelven a abrir, de por sí, esos desgraciados no nos borran de sus grandes servidores, algo queda de su yo virtual, pero al menos volverán a equilibrar sus amistades humanas-directas-reales.