Todas las cosas cambian y evolucionan, quienes somos migrantes digitales conocimos el "boom" de las redes sociales en nuestra adolescencia, porque en la niñez teníamos Tamagotchis y Poli Station a lo sumo, el resto era bicicleta y jugar escondido.
Luego llegaron los teléfonos celulares "ladrillo", yo compré el primero cuando entré a la universidad en el 2008 y me duró hasta que me encontré un teléfono inteligente abandonado en un cajero automático, con él conocí las redes sociales.
Recuerdo que me resistí unos años a abrir un perfil de Facebook, me sentía muy "cool" diciendo que no lo necesitaba...luego caí en sus garras. Dentro de la plataforma me pareció curioso cómo se comportaba la gente, conocí detalle de la vida de los demás que, francamente, no me interesaba, pero bueno, eran "mis amigos".
Resumo la evolución de Facebook: la gente joven tenía sus perfiles, luego se formaron grandes comunidades de personas adultas, páginas de ventas y negocios, producción de cadenas de oración, de memes y afines; a continuación la queja de mis estudiantes cuando sus padres empezaron a usar la red social y trataban de volverse amigos de sus hijos, a quienes no les cabía en la cabeza como esas dos categorías podía congeniar. Por último, noté que la totalidad (claro que estoy exagerando) de mi pequeño pueblo veneciano, los compañeros de la U, los excompañeros del cole ¡todos! estaban en Facebook. Se volvió abrumador.
Cuestionaba por entonces cómo se supone que deba tener en una misma plataforma relación virtual con gente que conocía mi nombre y apenas sabía que me había visto en algún lado; peor aun, sentir el compromiso de aceptar a alguien del pueblo, porque aunque mi vida no le importa, en Facebook sí debo tenerlo como amigo, para que la próxima vez que me cruce con él en la calle no me reclame el desplante (actitud muy de pueblo).
Y es que Facebook ya no tiene filtro, cualquiera que posea acceso a Internet, que en Costa Rica es mucha gente, puede tener su perfil y ese aparato, esclavo del satélites y redes complejísimas, sabe quiénes más están en su misma aula, en su cuadra, en su lugar de trabajo, en su iglesia, etc, etc, y le sugiere que se unan por siempre y para siempre en una relación de foto, estado, video e historia.
El último punto que me ayudó a convencerme de que no quería estar en ese arroz con mango fue mi profesión. Soy docente de secundaria, no quiero tener a mis estudiantes con la posibilidad de acosarme en el chat o ver sus fotos apretando, o bien, en el sentido contrario, no deseo que vean mis fotos en la playa o en Navidad con mi familia con la copa llena de tinto. ¡¡Necesito mi vida privada!!
Cerré Facebook hace bastantes años y, gente, en serio, ¡¡no hace falta!! No pasa nada malo, ni se pierden del contacto de la gente...a menos de que la única relación que tenga con la gente sea en el celular... Si sienten dudas, pueden probar otras redes sociales, Twitter, Finsta, Instagram, todas igual de populares pero con enfoques diferentes, sean fotos, discusiones o compartir su estado actual.
Un plus de todo esto, es que he espantado a más de un "pretendiente" porque hasta eso cambió en nuestros tiempos; la estrategia de ligar sigue los pasos solicitud de amistad en FB, hablar por el FB messenger, conversación por whatsapp y ligue en persona. Como conmigo así no sirve, chao problema.
Yo invito a algunos valientes a que hagan la prueba, si se arrepienten la vuelven a abrir, de por sí, esos desgraciados no nos borran de sus grandes servidores, algo queda de su yo virtual, pero al menos volverán a equilibrar sus amistades humanas-directas-reales.
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