viernes, 24 de agosto de 2018

La prostitución de las palabras

El lenguaje es, quizá, una de las cualidades más apreciadas de la humanidad. A través de ella se desarrolló el pensamiento racional, evolucionó en muchísimas lenguas y, claro, la comunicación humana se basa en él. Las corrientes modernas de la lingüística dictan que el uso hace la norma y esa es la razón por la que ahora cualquier cosa está bien dicha, o bien decida, como guste el hablante.

Me puedo extender en detalles como este porque mi especialidad es la lengua castellana, pero el blog es para hablar de todo y de nada, así que me voy a detener en lo que llamo "la prostitución de las palabras". 

Veamos, el uso y el abuso son distintos, creo que nos hemos abusado de ciertas palabras, aun cuando no corresponden a su respectivo significado, me refiero a los vocablos que de repente se ponen de moda, al punto de que se gastan y aburren en pocos meses, sea porque denominan un objeto que también se puso de moda o porque llega a equivocarse su sentido. Pongamos un ejemplo:

Desde hace ya varios años, con el aumento de las enfermedades causadas por la mala alimentación, muchas de las marcas de comida procesada se vieron en la obligación de modificar las cantidades de azúcar y grasa de sus productos, de ahí nace la comida "light": mantequilla light, natillas light, té frío light, galletas light, Coca Cola light, cerveza light (que está reducida en alcohol, no creo que logren que se metabolice en menos cantidad de azúcares), pero en fin, todos estos alimentos llegaron a un mercado deseoso de volverse flaco y saludable sin esfuerzo, por lo que se vende usualmente más caro. El asunto lingüístico es que existe la palabra "liviano" que aplica para el caso y se está usando más en español de un tiempo para acá porque nos acostumbramos a verlo en inglés y tal vez ya no se vende tanto o se usa también la forma "lite", que es más un asunto de moda que de salud alimenticia. 

El asunto se repite con “Libre de colesterol”, aunque se trate de productos vegetales que por definición no tienen colesterol, o la etiqueta "Gluten Free", porque ahora resulta que el gluten es venenoso y todos los no celiacos TENEMOS que expulsar ese villano de nuestra dieta. ¿Se me olvida alguna otra?

Aquí van unos más: la tecnología de alta definición llegó a revolucionar los aparatos electrónicos porque mejoraron notablemente las imágenes, está de más decir que se refiere SOLO  a las imágenes, pero ahora cualquier objeto se le puede agregar el HD o hasta "ultra HD" para que parezca de alta gama, tal como mi botella de agua que reza: "AQUA NANO HD"... o sea ¿tengo agua de alta definición? ¿cómo es eso posible? Lo anterior me da pie para incluir a las palabras usadas por todos sin cuidado ni amor el "nano" solo para dar la impresión de que es un moderno y compacto.


Pasemos al que más común se volvió RECICLAJE. En Costa Rica, país que se dice ecológico llevamos años tratando de enseñar en escuelas y colegios la cultura del reciclaje: ponemos contenedores rotulados, de colores, con dibujos, con empaques pegados por fuera a manera de ejemplo y todavía cuesta que la gente coloque el empaque donde corresponde. Pues bien, fallamos desde la primera etapa, y para sumar, decimos reciclar cuando reutilizamos la botella, la bolsa del supermercado o las hojas con una cara en blanco, explico: volver a usar es reutilizar, mientras que reciclar implica que el objeto vuelve a ser materia prima en una cadena de producción de un nuevo artefacto.

Quiero terminar intercediendo por todas aquellas porecitas palabras de las que todo mundo abusa, piensen si significa lo se dice en la etiqueta, caja o empaque o está usted contribuyendo con su desgaste y prostitución. Si llegó a leer hasta aquí ¡felicidades! tuvo tiempo para una hoja de salud pública lingüística, si es que eso existe...


domingo, 12 de agosto de 2018

El reggaetón nuestro de cada día

Mansiones lujosas, licores caros, mujeres con todo afuera bailando sugestivamente, joyas excesivas, carros deportivos, puros de ¿tabaco? (sí claro, qué inocente, Silvia). Ponga todos los ingredientes en una licuadora y el ruido tan tan tan, pum pum pum que sale del aparato de cocina sonará a reggaetón.

Cuando empezaron los 2000 sonaron los primeros temas de este género urbano, recuerdo que para algunas personas era una completa vergüenza admitir que les gustaba el "perreo intenso".  Admitámoslo, la novedad lo volvía "atractivo", la fórmula del éxito se atribuye a lo pegajoso del ritmillo y la particularidad de las letras...uy no, empecemos por referirnos a esas letras:

Siempre se refieren al sexo, ¡siempre!, hablan de mujeres cosificadas que solo existen para complacer los deseos sexuales de los hombres. Todavía no entiendo cómo es que las chicas escuchan y disfrutan el reggaetón si las están tratando como objetos sexuales. No sé si me repugna más escucharlo o ver parejillas de pubertos bailar restregándose el uno contra el otro.

Otro aspecto que se suma a mi desagrado es la forma en la que hablan (o cantan, para ser más precisa), exageran el acento caribeño que caracteriza al español de la región, y aunque soy acérrima defensora de la identidad lingüística, creo que se pasan con el “mi helmano, defendamos el génelo ulbano porque somos del barrio”. Muchos de los grandes artistas salieron de lugares muy pobres donde se habla así en la calle, nada más que insisten en parecer humildes aún cuando ya tienen aviones privados producto de las grandes ganancias que generan a sus disqueras y una decena de bling bling colgadas del cuello. Y ni qué decir de las alteraciones al léxico, a la gramática y la concordancia, todas ellas sacrificadas sin remordimiento con el fin de que rime: “Sube la mano pa arriba…” pues ¿pa dónde más la va a subir, si no es pa arriba? Del bilingüismo no voy a alegar, porque es común la influencia del inglés en Puerto Rica y cubanos de Miami.

Mi amigo José me pasó una imagen que dice “Más de dos errores ortográficos en un párrafo ya es reggaetón”, pues bueno, al respecto quiero agregar que he visto hasta tres errores en una palabra de cuatro letras en algunos escritos de mis estudiantes y creo que saber que los consideran como los artistas les causaría un gusto, entonces no creo que se merezcan tal título. Todavía estoy en camino de enderezar esos entuertos.

Para esta década el dichoso género musical se ha extendido hasta las más lejanas regiones del mundo y cautivó al público joven, convirtiéndose en un producto de mercado súper vendido. La situación llevó a que muchos artistas que cantaban cualquier otro ritmo grabaran reggaetón para sonar en las radios, hagamos una lista:
Enrique Iglesias,
Chayanne,
Shakira,
Ricky Martin,
Carlos Vives,
Luis Fonsi,
Thalía,
Fonseca,
Elvis Crespo, entre otros. 
¿Qué pasó con sus baladas, pop y vallenato? No son tan atractivas parece...lo que suena es lo que vende, pobres, ellos necesitan comer también.

Pues bien, ahora para evitar escuchar dicha música hay que ser creativa y esquiva: yo paso las 12 emisoras grabadas en la radio de mi carro para buscar una que me ofrezca alternativa, por ello solo oigo pop y rock en inglés. 
(you know: “One Kiss and all it takes, /fallin’ in love with me/ possibilities…”)
Otra cosa que abandoné fue el gusto por hacer Zumba por lo cansón del tiquitín tiquitán de la música que escogen los instructores para mover la cadera como esas chicas de los videos de reggaetón. ¡Me niego, me niego!!

Mi esperanza es la siguiente: decían que el disco nunca iba a morir… pasó de moda; decían que el reggae nunca moriría…fue reemplazado; el reggaetón morirá, algún día, no se cómo ni cuándo, pero lo olvidaremos, buscaremos otro ritmo musical de consumo de cada día, porque no solo de reggaetón vive el hombre…por el bien de las chicas que no les gustan mayores ni todas las demás.