Dentro de las tareas que tengo como docente está la de leer lo que escriben mis estudiantes; he encontrado en esos escritos artistas tímidos, poetas entusiastas, adolescentes deprimidos, pequeños adultos, fanáticos de izquierda (aunque no entiendan muy bien qué implica eso), personas críticas y hasta chiquillos ingenuos. Lo cierto es que puedo conocerlos mejor a partir de lo que escriben que de lo que me cuentan. Lo anterior no significa que los juzgue o los etiquete, al contrario, admiro a quienes tienen el valor de expresarse y valoro la confianza que implica ser leído.
Escribir un ensayo no siempre es fácil, deben entender qué es para empezar, bueno, no hay un molde definido o una receta, hay que buscar algunos modelos y leerlos, enriquecerlo con figuras literarias y evaluarlo a la luz de la pregunta ¿estoy siendo crítico y coherente? El resto es elección de estilo.
La diversidad del ser humano es infinita, cada persona tiene una visión de mundo única a partir de varios aspectos, su crianza, por ejemplo, su orientación, sus sueños y profesión. Los aspectos que nos unen son admirables, solo que a veces nos empeñamos en señalar a lo diferente como malo, reprochable o despreciable, no debemos nunca olvidar que si queremos una mejor sociedad, debe haber espacio para todos en ella, sin importar nuestras particularidades.
Hace unas semanas asigné a mis estudiantes del Colegio Científico elaborar un ensayo a partir de una experiencia, una gira de Religión a la institución llamada Manos Abiertas que atienden personas con reto cognitivo (decir discapacidad mental ya no es aceptado).
El edificio es hermoso, las historias, desgarradoras. Al escuchar a la monja narrarnos algunas, veía la cara de mis chiquillos: unos impávidos, inmóviles, otros asombrados, algunos más sensibles, casi llorando, el silencio anunció que había cambiado algo en ellos.
Lo que siguió fue un verdadero choque con la realidad, eso que llaman un cambio de paradigma, porque a todos ellos les correspondió jugar o bailar con los adultos internados, adultos con capacidad mental de niños. El ejercicio fue un éxito, lo pude sentir más cuando leí sus producciones que cuando los acompañé en una partida de dominó.
Lo anterior me hace reflexionar acerca de lo relevante que es enseñar fuera del aula, lejos de la teoría y más cerca de la experiencia, las personas recordamos aquello que fue importante, no aquello que representó una nota en específico y de todo eso, salieron maravillosos ensayos, unos más técnicos que otros, unos más narrativos que el resto, algunos más fríos que los demás, tan emocionales.
Nuevamente la diversidad se hace presente, cada uno es especial y tiene su manera de expresarse, de compartir o de vivir. Ojalá en el futuro tenga el placer de leerlos de nuevo; en esta ocasión quiero respetar el tamaño que yo misma solicité, así que me detengo acá. Nos leemos después.
miércoles, 27 de junio de 2018
¿Cómo es la vida sin Facebook?
Todas las cosas cambian y evolucionan, quienes somos migrantes digitales conocimos el "boom" de las redes sociales en nuestra adolescencia, porque en la niñez teníamos Tamagotchis y Poli Station a lo sumo, el resto era bicicleta y jugar escondido.
Luego llegaron los teléfonos celulares "ladrillo", yo compré el primero cuando entré a la universidad en el 2008 y me duró hasta que me encontré un teléfono inteligente abandonado en un cajero automático, con él conocí las redes sociales.
Recuerdo que me resistí unos años a abrir un perfil de Facebook, me sentía muy "cool" diciendo que no lo necesitaba...luego caí en sus garras. Dentro de la plataforma me pareció curioso cómo se comportaba la gente, conocí detalle de la vida de los demás que, francamente, no me interesaba, pero bueno, eran "mis amigos".
Resumo la evolución de Facebook: la gente joven tenía sus perfiles, luego se formaron grandes comunidades de personas adultas, páginas de ventas y negocios, producción de cadenas de oración, de memes y afines; a continuación la queja de mis estudiantes cuando sus padres empezaron a usar la red social y trataban de volverse amigos de sus hijos, a quienes no les cabía en la cabeza como esas dos categorías podía congeniar. Por último, noté que la totalidad (claro que estoy exagerando) de mi pequeño pueblo veneciano, los compañeros de la U, los excompañeros del cole ¡todos! estaban en Facebook. Se volvió abrumador.
Cuestionaba por entonces cómo se supone que deba tener en una misma plataforma relación virtual con gente que conocía mi nombre y apenas sabía que me había visto en algún lado; peor aun, sentir el compromiso de aceptar a alguien del pueblo, porque aunque mi vida no le importa, en Facebook sí debo tenerlo como amigo, para que la próxima vez que me cruce con él en la calle no me reclame el desplante (actitud muy de pueblo).
Y es que Facebook ya no tiene filtro, cualquiera que posea acceso a Internet, que en Costa Rica es mucha gente, puede tener su perfil y ese aparato, esclavo del satélites y redes complejísimas, sabe quiénes más están en su misma aula, en su cuadra, en su lugar de trabajo, en su iglesia, etc, etc, y le sugiere que se unan por siempre y para siempre en una relación de foto, estado, video e historia.
El último punto que me ayudó a convencerme de que no quería estar en ese arroz con mango fue mi profesión. Soy docente de secundaria, no quiero tener a mis estudiantes con la posibilidad de acosarme en el chat o ver sus fotos apretando, o bien, en el sentido contrario, no deseo que vean mis fotos en la playa o en Navidad con mi familia con la copa llena de tinto. ¡¡Necesito mi vida privada!!
Cerré Facebook hace bastantes años y, gente, en serio, ¡¡no hace falta!! No pasa nada malo, ni se pierden del contacto de la gente...a menos de que la única relación que tenga con la gente sea en el celular... Si sienten dudas, pueden probar otras redes sociales, Twitter, Finsta, Instagram, todas igual de populares pero con enfoques diferentes, sean fotos, discusiones o compartir su estado actual.
Un plus de todo esto, es que he espantado a más de un "pretendiente" porque hasta eso cambió en nuestros tiempos; la estrategia de ligar sigue los pasos solicitud de amistad en FB, hablar por el FB messenger, conversación por whatsapp y ligue en persona. Como conmigo así no sirve, chao problema.
Yo invito a algunos valientes a que hagan la prueba, si se arrepienten la vuelven a abrir, de por sí, esos desgraciados no nos borran de sus grandes servidores, algo queda de su yo virtual, pero al menos volverán a equilibrar sus amistades humanas-directas-reales.
Luego llegaron los teléfonos celulares "ladrillo", yo compré el primero cuando entré a la universidad en el 2008 y me duró hasta que me encontré un teléfono inteligente abandonado en un cajero automático, con él conocí las redes sociales.
Recuerdo que me resistí unos años a abrir un perfil de Facebook, me sentía muy "cool" diciendo que no lo necesitaba...luego caí en sus garras. Dentro de la plataforma me pareció curioso cómo se comportaba la gente, conocí detalle de la vida de los demás que, francamente, no me interesaba, pero bueno, eran "mis amigos".
Resumo la evolución de Facebook: la gente joven tenía sus perfiles, luego se formaron grandes comunidades de personas adultas, páginas de ventas y negocios, producción de cadenas de oración, de memes y afines; a continuación la queja de mis estudiantes cuando sus padres empezaron a usar la red social y trataban de volverse amigos de sus hijos, a quienes no les cabía en la cabeza como esas dos categorías podía congeniar. Por último, noté que la totalidad (claro que estoy exagerando) de mi pequeño pueblo veneciano, los compañeros de la U, los excompañeros del cole ¡todos! estaban en Facebook. Se volvió abrumador.
Cuestionaba por entonces cómo se supone que deba tener en una misma plataforma relación virtual con gente que conocía mi nombre y apenas sabía que me había visto en algún lado; peor aun, sentir el compromiso de aceptar a alguien del pueblo, porque aunque mi vida no le importa, en Facebook sí debo tenerlo como amigo, para que la próxima vez que me cruce con él en la calle no me reclame el desplante (actitud muy de pueblo).
Y es que Facebook ya no tiene filtro, cualquiera que posea acceso a Internet, que en Costa Rica es mucha gente, puede tener su perfil y ese aparato, esclavo del satélites y redes complejísimas, sabe quiénes más están en su misma aula, en su cuadra, en su lugar de trabajo, en su iglesia, etc, etc, y le sugiere que se unan por siempre y para siempre en una relación de foto, estado, video e historia.
El último punto que me ayudó a convencerme de que no quería estar en ese arroz con mango fue mi profesión. Soy docente de secundaria, no quiero tener a mis estudiantes con la posibilidad de acosarme en el chat o ver sus fotos apretando, o bien, en el sentido contrario, no deseo que vean mis fotos en la playa o en Navidad con mi familia con la copa llena de tinto. ¡¡Necesito mi vida privada!!
Cerré Facebook hace bastantes años y, gente, en serio, ¡¡no hace falta!! No pasa nada malo, ni se pierden del contacto de la gente...a menos de que la única relación que tenga con la gente sea en el celular... Si sienten dudas, pueden probar otras redes sociales, Twitter, Finsta, Instagram, todas igual de populares pero con enfoques diferentes, sean fotos, discusiones o compartir su estado actual.
Un plus de todo esto, es que he espantado a más de un "pretendiente" porque hasta eso cambió en nuestros tiempos; la estrategia de ligar sigue los pasos solicitud de amistad en FB, hablar por el FB messenger, conversación por whatsapp y ligue en persona. Como conmigo así no sirve, chao problema.
Yo invito a algunos valientes a que hagan la prueba, si se arrepienten la vuelven a abrir, de por sí, esos desgraciados no nos borran de sus grandes servidores, algo queda de su yo virtual, pero al menos volverán a equilibrar sus amistades humanas-directas-reales.
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