Iba pasando yo, muy fresca
por la calle en Aguas Zarcas de San Carlos a la mitad de setiembre cuando, de
repente, ¡VI UNA TIENDA LLENA DE ADORNOS DE NAVIDAD!
No pude contener mi indignación, porque apenas habían pasado los
desfiles patrios (tan deslucidos por la huelga) cuando ya nos están alentando a
comprar lluvias, luces y muñecos de nieve, por lo cual escribí un tuit al
respecto, a lo que me respondieron que en San José, eso ya era común. Lo pude
comprobar en mi última vuelta a Chepe, pasé por Universal, "La tienda
oficial de la Navidad" como ella se autodenomina y estaba repleta de todo
lo mismo que se vende en las otras, pero a precio ridículamente alto, imposible
para la plebe.
Todo lo anterior me hace reflexionar sobre varios aspectos,
primero, el calendario tiene como feriados varios días entre setiembre y
diciembre, pero ninguno altamente comercial: pasada la compra del farol, el
chonete, los adornos de cartón con colores patrios, siguen el Día de las
Culturas en octubre que se limita a actos cívicos escolares y a los días
religiosos de los santos y difuntos en noviembre, después sigue Navidad, por lo
que los comercios apuestan por las compras tempranas de regalos o rematar sus
ornamentos navideños de la temporada pasada que llevan nueve meses en la bodega
antes de exhibir lo nuevo... bueno, eso era antes, ahora muestran lo nuevo y lo
bonito desde mucho tiempo antes para incentivar nuestro consumo, tal vez
sienten que una vez que inicie la crisis, las series no van a ser una
necesidad.
Segundo, ¿han visto que la mayoría de los adornos navideños están
hechos de plástico? Esto es alarmante, existen tantos esfuerzos por reducir el
uso de ese material y nos vamos pollo cuando tiene forma de Santa, de angelito
o de niño Jesús, llenamos nuestras casas con guirnaldas de pelos verdes de
plástico, árboles de navidad artificiales, igualmente plásticos, con sus
adornos de plástico, sus luces con bases de plástico y etc, etc, etc. Saldría
muy caro comprarlos de otro material, claro, pero pensemos que, en principio,
poner un árbol de ciprés o pino dentro de la casa simbolizaba mantener la vida
y el verdor aun cuando afuera el invierno le quitara las hojas a las demás plantas,
lo cual se heredó del rito pagano al cristianismo, pero con el mismo mensaje:
dentro de la casa hay esperanza de que la vida renacerá. ¿cómo se renace del
árbol plástico? No se puede. Prefiramos materiales alternativos, sí hay oferta
de ellos, es cuestión de escoger bien.
Tercer aspecto. Hagamos memoria, la celebración navideña es
religiosa, situada en Belén de Judá hace más de 2000 años, desiertos de arena,
camellos, pueblos de casas de piedra y barro, y seguimos consumiendo adornos
con nieve, Santa Claus, renos, duendes, muñecos de nieve y otras cosas que
corresponden al invierno gringo; el color rojo y blanco del traje de Santa fue
idea de Coca Cola y ahora es casi uniforme oficial de la fecha. Al menos yo, de
unos años para acá trato de evitar esas figuras, cuesta un montón, pero la
creatividad es valiosa en ese aspecto: pastoras, angelitos, piñas, colores
dorado y plateado, todo lo que tenga escarcha me funciona de alternativa.
Cuarto y último, muchas personas se ven afectadas por la ansiedad,
que aumenta con estas fechas de fin de año, saben que viene el aguinaldo, se
sienten obligados a comprar regalos y sus niños comienzan a pedir el suyo desde
setiembre porque ya lo vieron exhibido en las tiendas, no les pasa a todos,
pero habrá quienes se sientan afectados por la presión de adquirir tiliches con
tiempo, recordemos que vivimos en un mundo capitalista, donde vale lo que
tenemos y lo que podemos (o no) adquirir.
Para agregar un dato al punto anterior, vi un anuncio de la Caja
del Seguro advirtiendo que no debemos comer tamales navideños desde ahora, con
un toque de humor nos sugiere que, si compramos tamalitos desde setiembre,
quienes van a estar como para chicharrones en diciembre, seremos nosotros, no
los chanchos y en este punto creo que tienen razón, hay muchas señoras que se
sienten en el espíritu navideño prematuro, por culpa de esas tiendas, que
comienzan a cocinar y vender ese manjar de temporada, así se ganan la platica y
nosotros los kilitos.
Ojalá esta breve lectura lo haga pensar sobre a lo que hemos
llegado en cuanto a la dinámica comercial navideña, y si no, al menos ya pudo
variar los temas que llenan de sus redes sociales. Ya saben, sigan la dieta
mientras puedan y ahorren, que de fijo lo van a necesitar más adelante.
Saludos. Pero hay una ventaja en todo esto. Es cuando recordamos que tenemos que portarnos bien.
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