viernes, 6 de julio de 2018

La nostalgia por los 90s

Desocupado lector, creo que esta entrada le caerá mejor si usted anda por sobre los 30 años. Aunque uno nunca sabe, hay gente que se mantiene al día con la Historia. 

Mientras escucho a las Spice Girls cantar "If you wanna be my lover..." me llegan de golpe un montón de recuerdos de la infancia, por ejemplo que adoraba esta canción, por esos tiempos no tenía idea qué decía, era monolingüe en ese momento. 

Todo pasado fue mejor, dice un dicho, creo que se relaciona con el hecho de que recordar, en especial la infancia, puede ser satisfactorio para muchos. Los años noventa estuvieron colmados de incertidumbre: ¿qué va a pasar con la fecha de las computadoras cuando acabe la década?, ¿se va a acabar el mundo?, ¿qué es el Chupacabras?, ¿cuánto me dura un tarro de Plastigel?

Las respuestas llegaron con el tiempo, pero el miedo al cambio estuvo conmigo y mi generación por ese bicho chupa sangre; claro, que al estar creciendo no nos preocupábamos demasiado por esos asuntos, sino por otros, por la música de moda por ejemplo: Korn, Limp Bizkit, Backstreet Boys, las primeras de Britney, incluso un grupo de guapos venezolanos que escogieron el peor nombre del mundo: UFF, sí, se llamaban U-F-F. (los amaba...) 

La televisión por cable no estaba disponible, entonces había que ver fábulas repetidas: Sailor Moon, Los caballeros del Zodiaco, los Motorratones de Marte, El mundo de Bobby. Tampoco pasábamos mucho tiempo frente al televisor -hablo en plural, mis sobrinas y yo, con ellas dos crecí- porque la vida de pueblo, al menos para mí, estuvo fantástica, crecí sin usar zapatos, en una bici toda torcida, siempre anduve despeinada, llena de tierra y no me quitaba mi ropa favorita, todo esto causó que tenga unas defensas de campeona y cero alergias. 

No sé si todo pasado sea mejor o no, depende de lo que haya vivido cada uno, los 90s guardan un lugar especial para mí, hoy lo veo con mucho mejor perspectiva, ya no siento ese deseo pueril de "quiero ser grande" o "ya quiero crecer", de hecho, este año cumplí 30 y mis congéneres de 1988 están preparando (al igual que lo hice yo) una celebración para amortiguar el hecho de que nos estamos poniendo viejos, pero hay que tener buen ánimo, nuestra vida está por conocer una década en la que se dice que sí se comienza a vivir. 

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